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domingo, 7 de marzo de 2010

Por Sergio, de 4º B

En mi pueblo vive un niño que se llama Daniel. Es tan, tan, tan patoso, que siempre que come fruta se le cae algo.

En las carreteras, las peras.

En las cerezas, cervezas.

En las manzanas, papayas.

Se le caen los plátanos, por los barrancos.

Pero un día, sucedió un milagro...

En las carreteras, ya no hay peras.

En las cerezas, ya no hay cervezas.

En las manzanas, ya no hay papayas.

Y los plátanos, ya no se le caen por los barrancos.

"Danielito, mi amigo, se ha reformado, ya no es patoso sino avezado, porque mucho, muy mucho, se ha esmerado"

Unha historia de cabaleiros e monstros, contada por Alex Longo, de 4º B



Había una vez un caballero, que era conocido por vencer a monstruos y ogros. Un día fue a visitarlo un Rey de un lugar muy lejano. El Rey le contó que un monstruo le estaba destruyendo las ciudades y entonces le pidió ayuda.






-Yo acabaré con el monstruo - dijo el caballero.

-Vale- dijo el Rey. El caballero se estaba poniendo su ropa de guerrero con su espada y su escudo.

-Vale, voy a montar a mi caballo - dijo el caballero. El no estaba muy contento porque el monstruo atacara las ciudades del Rey.

-Bien, he llegado- dijo el caballero muy enfadado.

Nada más llegar allí, vió al monstruo con sus esclavos.

-Bien, empecemos la batalla- dijo el caballero.

-Vale- dijo el monstruo.
Ellos se estaban acercando lentamente, pero los dos empezaron a luchar con sus espadas. El caballero y el monstruo estaban ansiosos de matar uno a otro. Entonces, el caballero cogió al monstruo por detrás y lo mató. El caballero había cumplido la misión de acabar con el monstruo, y cuando llegó a casa, lo celebraron como si el caballero fuera un Rey.

Un conto de Pascua, por Carlota, de 4º B


Era ese el día de Pascua y el conejo estaba muy nervioso. Cuando acabó su trabajo se fue a su casa. Unos niños encontraron un huevo, lo cogieron pero... ¡Aaaaaah! Empezó a brillar y lo dejaron caer. Se fueron corriendo y desde entonces no cogieron más huevos.

Al año siguiente, por Pascua, el conejo vio que los niños estaban desanimados. Llamó a un pájaro, que les dio ánimo para coger los huevos de Pascua.
Desde entonces, los niños quieren que llegue la Pascua.

El tiburón herbívoro, por Jorge , de 4º B

En el fondo del mar había un tiburón herbívoro y los demás tiburones se burlaban de él. El tiburón herbívoro no quería comer carne, pensaba que se acababan las especies marinas.

Se lo dijo a los demás y comprendieron que siendo herbívoros las especies marinas no se acabarían nunca y no se volvieron a burlar de él nunca más.

"El pájaro que aprendió a volar", por Carlos, de 4º B


Un pájaro, que aún era pequeñito, no sabía volar. El pajarito no se atrevía porque tenía miedo, mucho miedo a las alturas.

Su madre estaba intentando que perdiera ese miedo tan grande a volar.

Al final perdio el miedó. Se tiró del nido y cayó en picado. Lo intentó tantas veces que aprendió y se fué con sus amigos al parque.

martes, 25 de marzo de 2008

Un San Valentín terrorífico, por Anahir de 5º B

Esta historia ocurrió el día de San Valentín. Una pareja de adolescentes de A Coruña, fueron a celebrar este día tan especial, sin saber lo que les iba a pasar. La chica se llamaba Sheila y el chico, Alberto.
Para el día de San Valentín, Alberto tenía preparado algo especial: llevaría a su novia al cine, después a cenar y a continuación a una discoteca privada que había en Santa Cristina. Alberto fue a buscar a Sheila. Al llegar le dio un beso, le tapó los ojos con una venda y le ayudó a subir al coche. Cuando iban de camino al cine, Sheila le preguntó:

-¿A dónde me llevas?

-No te lo puedo decir, es una sorpresa- le contestó Alberto, con voz suave.

A los pocos minutos llegaron al cine. Alberto le quitó la venda a Sheila. Sheila se asombró. Entraron en la sala. Se sentaron. Alberto había escogido una película romántica. Cuando acabó, salieron de la sala y se montaron en el coche. Iban en dirección al restaurante. Cuando acabaron de cenar, volvieron a subir al coche. En ese momento, al encenderlo, Sheila se dio cuenta de que quedaba poca gasolina. Entonces le dijo a Alberto:

-Cariño, queda muy poca gasolina.

-Ya lo sé, pero seguro que nos llega para ir a la discoteca y para volver- le afirmó Alberto con voz tranquila.

Se pusieron en marcha, pero a los pocos kilómetros pasó lo que temía Sheila, ¡se habían quedado sin gasolina!
Sheila miró con cara de enfado a Alberto y acto seguido exclamó:

-¡Ves, te lo dije. Tendrías que haber echado gasolina, pero como no me hiciste caso…!

-Lo siento, pensé que llegaría- dijo Alberto bajando la mirada.

-Bueno, pues ahora, vas a ir a buscar gasolina por no haberme hecho caso- le ordenó Sheila muy, muy enfadada.

-De acuerdo.

Alberto salió del coche. Sheila, mientras que esperaba a que volviese su novio, se puso a leer una revista que había comprado el día anterior. Cuando iba a empezar a leer la segunda página, volvió a la primera. En ella ponía que un loco asesino se había escapado de un manicomio y que andaba merodeando por la zona de Santa Cristina, ¡justo donde estaban ellos! Sheila estaba muy nerviosa. Unos minutos después de leer eso, <<¡¡PUM, PUM, PUM!!>> ¡Alguien estaba golpeando el techo del coche con algo redondo! Sheila dio un grito muy largo y a continuación miró por la ventana. El que estaba golpeando el techo era… ¡el loco asesino que se había escapado del manicomio! ¡Y en sus manos llevaba la cabeza de Alberto! ¡Le había cortado la cabeza! En esos momentos, Sheila salió del coche y empezó a correr, sin parar de gritar. Llegó a un bar y allí pidió ayuda.
Este acontecimiento hizo que Sheila se quedase traumatizada para toda la vida, por lo que la metieron en un centro especial. Allí tuvo la ayuda de muchos médicos.

FIN

miércoles, 12 de marzo de 2008

Una noche en el bosque, por Cristina de 5º B


Continúan as historias de medo. Agora é Cristina a que susurra deste xeito...

Una noche de verano Cristina y sus amigas se fueron de acampada al bosque. Esa noche, después de cenar, se sentaron alrededor de la hoguera y empezaron a contar historias de miedo. Todo iba bien, cuando de repente, Cristina gritó:

-¡¡¡Aaaaaaaah!!! ¿Qué es eso?
-¿Qué pasa? -preguntó Paula.
-Allí, allí... ¡Veo algo! -insistió Cristina.
-Vamos a mirar -dijo Andrea.

Todas estaban muy asustadas, pero decidieron acercarse al lugar que señalaba Cristina. Iban caminando muy despacio y de pronto...
-¡¡¡Uuuuuuuuh!!! Os engañé -dijo Cristina.

Paula y Andrea saltaron como nunca. Cristina empezó a reírse.

-¡¡¡ Ja, Ja, Ja !!!
-¡Tú eres tonta, niña! -se enfadó Andrea.
-¡¡¡Casi me subo a un árbol!!! -exclamó Paula.

Después de este susto se fueron a la tienda para dormir, pensando en los planes para el día siguiente. Se lo iban a pasar genial.

-¡Puff,puff, crak! -oyeron a sus espaldas.

Esta vez no era una broma, algo sucedía.

-¡Niñas, de esta no nos salva nadie! -afirmó Paula.

Al final nuestras amigas descubrieron que era un conejo cojo que tenia hambre.

La muñeca de los rizos de oro, por Lucía Cortizas Villar de 5º B

Os alumnos de 5ºB contan historias de medo que eles mesmos escriben.
Primeiro preparan o entorno: apagan as luces, baixan as persianas e acenden unha linterna...
Agora que xa todo está preparado...
escóitase unha voz, neste caso a de Lucía que di así...



Aviso:
Non apta para cardíacos


Un día como otro cualquiera la gente se paseaba por los pasillos de la tienda de juguetes más grande de la ciudad.

El encargado se acercó al almacén de mercancía que acababan de reponer esa misma tarde. Abrió la puerta y comenzó a coger el material. Había muchas cajas llenas de juguetes, entre ellos una muñeca nueva muy bonita con unos rizos pelirrojos muy brillantes. Aparte había llegado un coche de carreras como el de Fernando Alonso y Hamilton. Todo parecía ir bien hasta que a María, una empleada, se le cayó encima una estantería con las nuevas muñecas. Una niña aprovechó para coger una, porque cuando estaban en el estante no les llegaba. Carla, la niña, fue a enseñársela a su madre y como habia sido su santo, se la compró. Estaba muy contenta, pero... no se imaginaba lo que iba a pasar.

-Muchas gracias, mamá -dijo la niña cariñosa y agradeciendo la compra.
-De nada, cariño. Hoy vamos a ir a ver a la prima Iria. Así aprovechas y le enseñas tu nueva muñeca. ¡Ay, mira, ya nos toca pagar!

-Hola ¿en qué las puedo atender? -preguntó la cajera saludando a la niña con la mano.
-Gracias, queríamos comprar esta muñeca -respondió la madre.

Al final no fueron a casa de la prima, porque ésta se encontraba mal.

Se hizo de noche, la juguetería cerró sus puertas al público, y se marcharon todos los empleados menos Lorenzo, el encargado, que se quedó ordenando.

Una pequeña sombra se acercó por detrás. Él pensaba que era una empleada, pero al darse la vuelta...

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh! ¡Socorro! -gritó, porque había visto a la muñeca nueva tirándose de los rizos y diciendo:

-Te odio, odio, odio, odio, odio.... Ja, ja, a, ja, ja, ja...

Lorenzo, el encargado, se iba alejando hacia la pared, pero tropezó con otra muñeca que dijo lo mismo que la anterior. A continuación llegaron otras dos muñecas que venían una por cada lado con dos cuchillos afilados que usaban para cortar los plásticos de la mercancía. Se abalanzaron sobre él y clavándole el cuchillo en el corazón y en otros sitios lo mataron dolorosamente.

A la mañana siguiente su despacho apareció encharcado de sangre. Llamaron a la policía que seguía investigando dos días después.

A la tercera noche, María se quedó. Al poco tiempo todas las muñecas salieron de sus cajas. Se desmayó y las muñecas aprovecharon ese momento para degollarla y meter su cabeza en la taquilla de uno de sus compañeros.

Se avisó a todo el mundo que había comprado esas muñecas, menos a Carla. Esa misma noche su muñeca se rebeló. Hizo un giro completo de cuello, sus rizos se estiraron y se afilaron como hachas. Justo en ese momento la madre se levantó. Cuando la vió pegó un grito. El padre se despertó y el corazón le latía tan rápido que por momentos se quedaba sin respiración. Mientras el padre intentaba acabar con la muñeca, la madre despertó a la niña y salieron corriendo a la calle. Había una invasión de muñecas. Las calles estaban sangrientas, las muñecas los mataron.

Así que... ¡¡ ten mucho cuidado con tus muñecas: pueden matarte en cualquier momento!!

miércoles, 13 de febrero de 2008

"El suelo"; por Judit de 4º A


Una vez me encontré con unos niños que no sabían quién hizo el suelo y por qué. Yo les dijé:

- El suelo lo inventó una señora que estaba harta de caer, era una pesadez, siempre se estaba cayendo.

¿Os imagináis a alguién tomando un café mientras se está cayendo?

Ahora la gente dice que es un peligro caerse al vacío, y yo les digo:

-Pués imagínense cuando aún no existía el suelo...

Queridos amigos,... el suelo... ¡es el invento más importante de la Tierra!

jueves, 31 de enero de 2008

Algúns poemas e relatos curtos, por Pedro Echevarría de 4º A

Para que haya paz
antes hay que decir
¡No a las guerras!,
¡No Zurrar!,
y juntarse con buenas influencias.

¡Qué bonita es la vida!
¡Qué bonita es la felicidad!,
¡Qué bonito es...!
¡No guerra!
La paz es lo que nos separa de la maldad
y nos lleva a la libertad.

¡Oh, pasado, no te olvides de mí!
Que de mí ya otra gente ha pasado,
y me volví infeliz.
¿Qué quieres de mí, pasado?
-Lo que quiero sólo,
es volverme feliz.

Érase una vez un pequeño diccionario y una enciclopedia. El diccionario era pobre y la enciclopedia rica y llena de palabras.
Todos se burlaban del diccionario hasta que el diccionario se puso contento por tener pocas palabras, pero las más bellas: amor, paz, felicidad.


Cae un chaparrón y Ronaldo
marca un gol,
cae un rayo de sol
y...¡Carambola!-digo yo.
Ronaldo hace una vaselina
y canta una poesía
y como no tengo nada más que poner
termino de componer.

miércoles, 30 de enero de 2008

¿De dónde salió el oro?, por Judit de 4º A




Todos nos haríamos alguna vez esta pregunta, ¿de dónde salió el oro?... Pues yo os lo voy a contar.

Había una vez unos astronautas que querían pisar el Sol.

Un día, uno de ellos pensó en hacer un viaje..., cogió aquel cohete tan famoso de la NASA y organizó todo. Partieron los astronautas, eran cinco, rumbo al Sol. Pero las intenciones de uno de ellos no eran buenas. Como le gustaba mucho la noche quería acabar directamente con el Sol, para que fuese siempre de día. Entonces se llevó un TNT para volarlo.

Llegaron al Sol y aquel chico, Juan Carlos, escondió en uno de los bolsillos de su chaqueta el TNT, lo puso en un lugar apartado del cohete y lo encendió.

-PUUUUUNNN! -eso fue lo que se oyó. Una parte del Sol había salido disparada hacía la Tierra.

-Pero...¿qué has hecho? ¿Estás loco?- dijo uno de ellos.

Aquella parte del Sol había ido tan rápido, tan rápido que se deshizo por el camino y llegó al planeta Tierra todo deshecho.

Un chico, el primero que se lo encontró en el campo, dijo:
-¡Ohhhhh, qué mineral tan bonito!. Lo llamaré oro.

Y así fue como se hizo el oro.

Y alguno se preguntará...¿Qué fue de los astronautas?




Pues...algunos dicen que se quedaron a vivir allí hasta que se quedaron deshidratados, otros que salieron volando con aquel trozo de Sol... pero nadie, nadie sabe qué pasó con ellos en realidad.

¡Fóra monstro!

"Fóra monstro" é un conto realizado en equipo polos alumnos de 2º B.

Despois de escoitar a canción "Sólo le pido a Dios" que cantamos no acto do "Día da Paz" onde se di que a guerra "es un monstruo grande y pisa fuerte"... os alumnos de 2º B quixeron tamén poñer por escrito a través deste conto todas aquelas cousas que se poden convertir nun monstruo e desexan botar fóra...

NON á guerra

NON ás pelexas

NON á fame

NON á burla das persoas

SÍ Á PAZ

martes, 29 de enero de 2008

"Caso resuelto", por Judit y Elena de 4º A


Una gran detective llamada Fiona tenía que resolver un caso.Tenía que ir a Perú porque al rey se le perdió la corona.

La gran detective Fiona estuvo buscando huellas para escanearlas. Al cabo de un rato fue a la habitación del rey, abrió la ventana y en una rama había había un gorro que ponía: C/ Simétrica P/23 3ºb. La gran detective Fiona fue a esa calle y vió al ladrón que estaba escondiendo un saco. En él estaba el dinero de todos los ciudadanos junto a la corona del rey.

Fiona llevó al ladrón en su supercoche de detective. Cuando llegó a palacio, el ladrón le dió la corona al rey y le devolvió el dinero a todos los ciudadanos. El ladrón tuvo que servir al rey durante 3 años y medio y ser su bufón.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Las galletas saladas, por Ana María de 4º A


Hace mucho, muchísimo tiempo vivía un pastelero que era muy rico. Todo lo que hacía, lo vendía. Además, era un pastelero muy importante porque hacía inventos de todo lo que se le ocurría.

Un día creó algo muy particular..., algo que tenía un sabor salado. El pastelero pensó en ponerle un nombre. Él pensaba en un nombre como... ga-lle-ta

-¡Galleta!-dijo fascinado-. Le llamaré galleta.

Empezó poco a poco la revolución de las galletas. Era maravilloso. Le compraban más que cualquier otro dulce.

Cuando el señor pastelero murió, dejó en herencia la pastelería a su hija, pero se olvidó de dejarle la receta de sus famosas galletas.

La hija no tenía ni idea de cómo hacer las galletas. Un día la niña encontró una galleta que su padre había olvidado en una caja. La probó. Tan rica estaba que no cesó de investigar hasta descubrir el modo de hacerlas.

...¡Y así fue como se inventaron las galletas saladas! FIN

Autora: Ana María de 4ºA